Fabiola Cortés
A tres años de su creación, el ITAIP ha tenido que enfrentar severos cuestionamientos por su inoperancia y su anquilosamiento, pero sobre todo, por el abuso de los recursos públicos, reflejado en desproporcionados aumentos salariales, autorización de bonos y privilegios excesivos, lo que convirtió a sus consejeros en una elite de la administración pública, con poco trabajo y una percepción anual que ronda los 1.5 millones de pesos.